En un lugar del Atlantico
" En un lugar del Atlántico" es la novela que acabo de leer en el Club de Lectores de Cádiz.La novela que ha sido comentada el pasado jueves, ha sido de las que más elogios ha obtenido por casi todos los miembros y miembras (ja ja ja) ,que componemos dicho Club. Este se reune cada jueves de 19; 30 a 21 horas en la Biblioteca Pública Provincial en la capital gaditana.
Ni que decir tengo, que esta reunión para comentar las novelas que leemos, es sobre todo una tertulia , que disfruta del placer de compartir una lectura y que la mayoría de las veces deriva en temas de actualidad.
Pero lo que mas me gusta de esta tertulia es el ambiente distendido, el respeto a las opiniones contrarias y la libertad con la que cada cual puede expresarse.
" En un lugar del Atlántico" narra las costumbres y los anhelos de un pueblo africano de Senegal y la emigración de algunos de sus habitantes a Europa. Principalmente a la Francia de Chirac.
Aparte de las costumbres y de la pasión por el fútbol que se desata desde el principio de la novela, resalto la enorme fuerza expresiva de la narradora, que protagoniza la obra. En aquel poblado de Niodior, un televisor maltrecho, concita en el bar del pueblo a todo los muchachos que sueñan con la "opulencia" de Europa.
Fatou Diome, describe con especial sensibilidad toda las aventuras y desventuras de su pueblo a través de la comunicacion de la protagonista que ahora vive en París, con su hermano Madiké.
" Las mujeres senegalesas ejecutan la danza del ventilador a las mil maravillas, ha puesto para ello una música incitante y balancea su espalda con las manos en sus rodillas." No me digan que este pasaje está exento de cierto erotismo.
O este otro pasaje"hasta el día que necesitó jengibre para aromatizar las salsas para su esposo....Pero ni el jengibre ni los encajes que cada vez eran mas llamativos y transparentes, consiguieron que la virilidad se irguiera, que el vigor sentimental de su canoso marido regresara".
Pues eso no es nada.Toda la novela es constante en descripciones, que ponen a prueba la capacidad de seducción de esta mujer.
Y no solo esta llena de pasión africana hay también tristes episodios de desencantos, de sacrificios, y de sueños rotos, de extrema crueldad, de machismo y de tragedias familiares.
Personajes siniestros como el marabuto fulbé, cuyos métodos me parecen tragicómicos. Y también personajes entrañables como la abuela, el maestro, o Shankéle una mujer entera, la hija del viejo pescador, empeñado en casarla con un viejo cacique, cuando ella suspira por el maestro.Esta mujer tiene una fuerza arrolladora y representa la mujer antisistema en aquel mundo machista.
En fin, en toda la novela se recurre machaconamente al ATLANTICO y la entiendo, pues en los momentos de baja forma, de tristeza o de alguna decepción, también me acerco al paseo Marítimo de Cádiz, para sentir en el alma, la brisa de ese mismo océano.



